Lo Obvio

Nunca preguntes por lo obvio.
No vayas y digas que no entiendes.

Nunca salgas de tu casa sin el celular.
Ni el GPS.

La gente es como el agua en el mar.
Un dia estan arriba, en la superficie.
Otro estan abajo, al fondo.

Siempre junto al sol, o junto a los peces que brillan. ( En el fondo )

Por eso no somos perros.
Los perros nunca van al mar.

Ni se pegan a la luz.
Los perros son dueños de lo obvio.
Ya nos dijo el maestro perro:
"Uno se arrejunta en medio".
No dijo:
"Pido ventana"
O
"Safo enmedio"
Maestro perro pide enmedio.
Esos perros.

Nosotros somos mas como los insectos nocturnos.
Pegados a la luz.
Necios.
Buscando la luz.
Tambien decimos"
"Pido ventana"
Y
"Safo enmedio"

Pero lo obvio es:
Que la luz deslumbra.
Y la oscuridad acompaña.

Y el que me venga a decir que no necesita compañía:
No entiende la soledad.
Ni la oscuridad.


Que son lo obvio.

Don Luis

Don Luis nos cayó hace ya varios años aquí al tambo. Un señor de esos güeros de mucha lana y de buena familia. De esos que por aquí se ven pocos, pero que siempre son culpables. Me acuerdo muy bien del día que llego el buen don Luis. Con esa cara que traen todos en sus primeros días. Una cara serena, como si entendieran perfecto en donde están y lo que les espera. Como si lo aceptaran y ya lo tuvieran todo contemplado. Así llegan todos. Pero la mera neta es que no entienden nada, cagados de pinche miedo.

El caso es que llegó y me lo metieron aquí conmigo, asesino con asesino, me dice siempre. Pero pues yo no soy asesino, le digo, yo soy inocente, pero él se ríe, siempre igualito. Un gran hombre ese don Luis.

Ese día que lo trajeron, en la noche, me conto una historia. No entendí si era de amor o que quería decir, pero pues por la forma en que me la conto pues como que sí sé que me quería decir. No sé si me doy a entender. Tal vez estoy mitad loco pero siento que a veces entiendo a la gente nomás de verla.

Su historia era sobre una pareja de jóvenes. De adolescentes, me dijo el, como si fueran alguna especie de seres dolientes, de entes trágicos.
Dos chavitos, como de 15 o 16 años, me imagino yo, que eran novios y que querían tener sexo.

Resulta que se fueron a la casa de ella, que porque sus papás no estaban y no llegaban en dos horas, y la niña no tenía hermanos ni sirvienta (eso dijo, sirvienta) y pues ahí iban a tener tiempo y privacidad.

Se fueron, pues, terminando la escuela, comieron algo y se encerraron con llave en el cuarto de la niña (perdóneme si no le digo los nombres, pero pues no se me los nombres porque tampoco me los dijeron a mí). Se desnudaron, cada uno en su rincón, y se metieron tímidamente a la cama sin saber muy bien por dónde empezar. Aunque claramente ya sabían cómo empezar porque empezaron.

Al cabo de un rato la niña se comenzó a mover raro y a hacer caras, el chavito pensó que era un juego, o alguna reacción natural, pero unos instantes después la escuincla ya no se movía. Se murio a media cogida. Alguna patología de esas de nacimiento, una tragedia trazada por su destino, tal vez -eso lo supongo yo, don Luis nunca habla nada del destino ni del azar. El joven pues se ha de haber asustado bastante, tremendo sustote. Yo creo que ha de haber llorado un rato.

Dos horas después llego el jefe de la joven. Toco la puerta varias veces. Desesperado como estaba tiró la puerta a golpes. Adentro del cuarto encontró al niño desnudo, sentado en la cama junto a cuerpo de la pobrecita niña, vestidita hasta con zapatos.
En dos horas que tuvo el chavito ahí con ella no hizo más que vestirla. Probablemente con más cariño que el que jamás hubiera dedicado al hacerle el amor. Eso pensaba don Luis. Tuvo tiempo para vestirse y salir de esa casa, de huir como tabernáculo de olvido (eso merito dijo don Luis pero no entendí muy bien, tabernáculo, me suena como a un bastón o alguna raíz comestible), pero se quedó con ella y la vistió dulcemente y no se movió.

El señor encabronado golpeo al chavito hasta matarlo.

Nunca entendí porque me contaba don Luis esa historia. Supongo yo que solo necesitaba pedir perdón, o algo así.

Lagartija

febrero 2011

Sin otra opcion, llegó la noche para el.

Llevaba dias enteros de oscuridad, la decima plaga. Treinta dias de sodoma, treinta dias de gomorra y el fuego seguia bajando del cielo. Piedra volcanica.

Treinta dias mas de diluvio y ahogue.

Era imposible seguir caminando en ese pantano. En ese terreno tan dañino y tan impertinente que nadie merece. Nadie.

Regresarse a su casa, penso el, pa que andar metiendo las narices donde a uno no lo piden? Justo ahí donde uno quiere meter las narices mete la pata. Y regresar a casa no era ninguna solución porque casa estaba en otro lado. Bañandose de utopía mientras el se embarraba de lodo.

Y como podia creer en redencion? En salvación? En bendición? El sabia que Dios castiga. Dios lanza sus bombas, rayos, terremotos. Dios se encarga de que los escuchemos, y los vivamos. Dios quiere especialmente que se sufran, como achaques de ancianitos que ya vivieron casi todo.

Más como una estocada que otra cosa. Más como la gota que derramo el vaso.
Y hasta el vaso se quiebra. Pregunten.

Dios tiene una afición especial por apedrear lagarijas, penso el, lagartija. Una lagartija en medio de changos. Un reptil en medio de fuego, un reptil en medio de hielo. Un gran reptil en medio de dragones, aún mas grandes dragones. Una lagartija en el lodo.

Un reptil de modales y odio. Un reptil invisible a quien nadie cree. Un reptil sin palabras, que se queda corto.

Un reptil con ganas de pelear, y tal vez perder. Las lagartijas fueron inventadas para aventarles piedras. No se comen, no se visten: solo se apedrean.

Claro que ustedes no entienden, paradotes ahí con sus piedras en las manos. ¡Andenle, sin miedo, que a eso vinieron! ¿O que no mis changos?

¡Avienten esas piedras carajo!

O aplaudan...

Al fin que es lo mismo.

Ningún Rey



¿Un western 100% mexicano? ¿Y sale José Puig?
¡¿José Puig?!
¡¡¿Como?!!
¡¡¡Santo Dios de nuestros ancestros!!!
¡Que buen western me cae!
Mázatlan Productions lo hace de nuevo...